A Inés le encantaba su atardecer dorado, pero el brillo sobre la mesa de trabajo la agotaba. Probó un screen del 3% en color marfil y movió el escritorio treinta centímetros, alejándolo del rebote de una pared satinada. Añadió una lámpara de sobremesa con difusor opal. El resultado: vistas suaves, cero deslumbramiento en la pantalla y una transición a la noche más relajada gracias a cortinas opacas discretas en carril oculto.
A Inés le encantaba su atardecer dorado, pero el brillo sobre la mesa de trabajo la agotaba. Probó un screen del 3% en color marfil y movió el escritorio treinta centímetros, alejándolo del rebote de una pared satinada. Añadió una lámpara de sobremesa con difusor opal. El resultado: vistas suaves, cero deslumbramiento en la pantalla y una transición a la noche más relajada gracias a cortinas opacas discretas en carril oculto.
A Inés le encantaba su atardecer dorado, pero el brillo sobre la mesa de trabajo la agotaba. Probó un screen del 3% en color marfil y movió el escritorio treinta centímetros, alejándolo del rebote de una pared satinada. Añadió una lámpara de sobremesa con difusor opal. El resultado: vistas suaves, cero deslumbramiento en la pantalla y una transición a la noche más relajada gracias a cortinas opacas discretas en carril oculto.
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